
Stein, Gertrude (Alleghany, 1874-Neuilly-sur-Seine, 1946) Escritora estadounidense. Estudió psicología con W. James en Harvard y medicina en la Universidad de Johns Hopkins (Baltimore). En 1903 se instaló en París y convirtió su residencia en punto de encuentro de escritores (Apollinaire, Cocteau) y pintores de vanguardia (Matisse, Picasso). Reunió una importante colección de arte moderno y, en los años veinte, ejerció gran influencia sobre los escritores estadounidenses de paso por Europa (Scott Fitzgerald, Hemingway). Se hizo famosa por sus experimentos lingüísticos, calificados por unos críticos de profundos, considerados por otros ejemplos del "culto a lo ininteligible". Dislocando las palabras de sus asociaciones comunes, buscaba restablecer su fuerza y sus significados originales; usaba la puntuación que convenía al ritmo de la oración. Sus obras más notables son: Tres vidas (1909), La hechura de los americanos (1925), Autobiografía de Alice B. Toklas (1933), París, Francia (1940), Las guerras que he visto (1945) y Las cosas como son (1950). El único libro donde trata en forma explícita temas lésbicos que la novela Q.E.D. (Quod Erat Demonstrandum). Su pareja de toda la vida fue Alice B. Toklas (1877-1967), mujer con la cual convivió desde el año 1912, en una relación de público conocimiento. En la "Canción de amor de Alice B." incluida en "Una sonatina después de otra" (1921), Stein define su relación lesbiana: Avisté una señorita espléndida. Tenía pañuelos y besos. Tenía ojos y zapatos amarillos, podía elegir lo que se le ocurriera y me eligió a mi. Al pasar por Francia se puso un sombrero chino y yo otro. Mirando al sol, consultó un mapa y yo la imité. Comió pescado y cerdo y engordó. Lo mismo me ocurrió. Amó el mar azul y se enfermó. Y también yo. Al amarme, necesariamente pensó primero, igual que yo. ¡Qué bien nadábamos! Pero no en el agua, ni en la tierra, sino en el amor. Necesitamos a menudo árboles y colinas. No. Y necesitamos pájaros a menudo. No. Y los deseos, los necesitamos a menudo. Tampoco. Necesitamos gafas a menudo, pues no. Bebemos vino y hacemos, en realidad todavía no lo hemos hecho. Necesitamos un beso a menudo. Sí, mucho y agregamos que cuando nos abruma la ternura enseguida comemos ternera. Y qué más, jamón y un poco de cerdo y alcachofas crudas y aceitunas y queso y pasteles y caramelos y todo el melón. Todavía nos queda un buen trozo. Dónde estará. Melón conservado. Quieres un poco.
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